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   Bogotá D.C., Noviembre 27 de 2021
 
 
 
 

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OTRAS FORMAS DE PEDAGOGA
Algn profesor podra destinarle una de sus 30.000 horas de clase a la cuestin ms importante de todas?
El trabajo central de la pedagoga de todos los tiempos es precisamente definir las cuestiones importantes para ensearle a nuestros nios y jvenes. Es necesario priorizar, pues es imposible ensear todo, a pesar de Comenio.

Cada cultura le destin miles de horas a decidir qu s y qu no ensearles a sus muchachos. Tema en donde los mtodos eran un asunto secundario. Los atenienses eligieron formar demcratas, los espartanos guerreros, los coreanos educar los mejores estudiantes del mundo actual logrndolo.

Y para nosotros, cul es la prelacin educativa? Cules son las cuestiones centrales para ensearles a nuestros hijos? Ni idea! A pocos educadores, sindicatos o pedagogos les interesa este tema; se hper concentran en discutir el tema muy secundario de las didcticas.

Mucho menos le interesa al Ministerio de Educacin, que luego de decretar los estndares para todas las reas y concretar as su ideal, no dicho y el suyo, opt por la estrategia del avestruz: jams volver a revisar esa decisin fundamental. Central. Y ante los vacos de los estndares avala las reas transversales. Que ni son reas curriculares, ni las dicta ningn profesor, ni ocupan ningn espacio ni tiempo. Slo existen como declaracin de intenciones, saludos a la bandera, para nada en la realidad educativa.

Durante siglos la ocupacin central de los profesores y de las escuelas occidentales fue impartirles conocimientos a sus estudiantes. Era este el sentido de la escuela industrial y de la educacin en general. Su precursor, el maestro Comenio, fundador de la pedagoga industrial, en su Didctica Magna de 1630 no deja la menor duda de esta finalidad con su precepto: Ensea todo a todos. Precepto que hoy rige prcticamente el quehacer educativo mundial, con sus dos ideas inmodificables de calidad educativa que todos sepan ms y de ampliar la cobertura, que todos lo sepan.

Desde comienzos del siglo pasado se escuchan voces de protesta, las primeras y ms fuertes venidas de las pedagogas activas. Cuestionan a la escuela industrial volcada a transmitir conocimientos acadmicos, en su mayora sin ninguna funcin ni papel en la vida cotidiana y real de los estudiantes; slo tiles para sobresalir en la escuela misma. Contra la cual propusieron una formacin orientada a hacer mejores seres humanos, muchachos alegres, amables, entusiastas, comprometidos.

Y si bien demasiados padres de familia estaran de completo acuerdo con este ideal educativo, de qu sirve entonces sobresalir en el colegio si se fracasa en la vida como ser humano? En su momento se careca de los conocimientos de la psicologa afectiva y de la psicologa positiva de la felicidad para darle a esa teora un cuerpo slido. Y naufrag.

La segunda mitad del siglo pasado hubo conciencia de un hecho crucial: de qu sirve que nuestros estudiantes sepan tantos conocimientos, si en verdad no los comprehenden, sobre todo porque no dominan operaciones intelectuales que les permitan hacer inducciones, deducciones, extrapolaciones creativas con ellos? Menos en la era Internet, cuando tales conocimientos quedan a una mano de distancia.

La conclusin obvia es que a cambio de simples y desnudos conocimientos, que atiborran su cerebro para luego ser olvidados, se les debe ensear instrumentos de conocimiento (nociones, conceptos, categoras) y operaciones intelectuales. Tesis en la cual coinciden prcticamente todas las pedagogas posteriores a la segunda guerra mundial. Se trata de privilegiar los instrumentos y las operaciones mentales sobre los conocimientos de las reas obsesin del Ministerio. As tiene que ser.

Claro, un muchacho que comprehende en verdad los conceptos centrales de las disciplinas, y domina con fluidez las diversas operaciones mentales, es un joven no slo educado, en el sentido industrial, sino formado intelectualmente. Con dos ventajas enormes sobre los slo educados.

Sin embargo, este dominio intelectual nada garantiza que estos nuevos aprehendices lleven buenas vidas, en el sentido humano y profundo de la palabra. La vida que todos ellos deberan llevar ha de ser apasionada, comprometida y con gran sentido. Pues falta orientarlos en el asunto que considero de total acuerdo con la esfinge de Delfos el asunto central de todos, sin el cual todo lo dems es secundario: Quin soy yo?

Algn profesor podra destinarle una de sus 30.000 horas de clase a esta cuestin?



Fuente: Miguel de Zubira Samper, en http://rediberoamericanadepedagogia.com/index.php?option=com_content&view=article&id=58

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