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   Bogotá D.C., Noviembre 27 de 2021
 
 
 
 

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EDUCACIN Y OTROS CONTEXTOS
La sociedad y la cultura, y sus implicaciones en la educacin y el currculo
Hilda Taba (1974) opinaba: Si se concibe la educacin como un agente de cambio, las ideas sobre la dinmica del cambio cultural y sus efectos sobre la personalidad y el papel del individuo en la cultura adquieren gran significacin.

A pesar de que las culturas son orgnicas y estructurales, cualquier alteracin en alguno de sus elementos introduce cambios en otros y en la totalidad. En las culturas primitivas homogneas y conservadoras (en especial las orientales) estos cambios se dan lentamente, permaneciendo intacto el ncleo de la cultura dado que los individuos jvenes que pertenecen a ella estn capacitados para prever el futuro viendo a los mayores. Es este un caso en el que los nios y las nias pueden ver su futuro observando a los adultos, y en el que sus experiencias de vida resumen la de su generacin anterior.

Por el contrario, las culturas occidentales, en especial las tecnolgicamente avanzadas, se caracterizan no slo por los cambios rpidos y bruscos, sino tambin por el cambio deliberado e intencionado, lo que produce un retardo cultural entre la velocidad de los cambios en los aspectos tcnicos de la cultura y los cambios en los valores, las costumbres, las expectativas de conducta y las instituciones sociales.

Esta falta de uniformidad en los cambios tcnicos y culturales introduce conflictos y estos producen a su vez rupturas y problemas culturales, los cuales se evidencian en la falta de aceptacin de los mismos, lo que provoca contradiccin, tensin, caos, desorganizacin, incertidumbre, mecanismos de rechazo y de defensa, actitudes negativas.

En algunas culturas los cambios que se producen en una generacin son tan rpidos, que son mayores que los cambios producidos en otras culturas durante siglos. Estas culturas rpidas, que cambian desigualmente, crean dificultades en la transmisin de esa cultura. En ellas los jvenes se quedan sin modelos y las experiencias de los padres (e incluso de los hermanos mayores) son de poca utilidad, como gua, para las nuevas generaciones.

En estas culturas rpidas los cambios son drsticos e imprevisibles y las adaptaciones indispensables no son suficientes, lo que implica desequilibrio entre los mtodos destinados a crear una disposicin para vivir de acuerdo con las exigencias de la cultura (conformidad) y la acentuacin de los rasgos peculiares, la experimentacin y la invencin de la nueva cultura. Para Gorer (1955) este es un problema de aculturacin.

En las culturas rpidas se genera una alteracin en la funcin de los agentes educativos usuales de la cultura, por tener estos que asumir otros cambios imprevistos; los padres, por ejemplo, por tener que iniciar un proceso de adaptacin a la nueva cultura no pueden transmitir a sus hijos su cultura primera y menos an la ltima, a la cual no se adaptan.

Esta rapidez del cambio ha debilitado la capacidad de la familia para transmitir la cultura, quedando esta accin en manos de las instituciones educativas y de los educadores que viven el mismo problema; en consecuencia, los centros urbanos y los medios masivos de comunicacin se convierten en los agentes culturales de primer orden, aflorando en estos procesos los conflictos de valores, lo que en poco tiempo se refleja en tendencias antisociales y de resistencia a la autoridad.

Los cambios sociales acentan el proceso de aculturacin, entendiendo por aculturacin esta expresin el proceso de aprendizaje de nuevas conductas y valores en una nueva cultura, tras un proceso de cambio. Esta aculturacin que ocurre a nivel macro con las culturas de los pases y los pueblos debido a los cambios acelerados en los procesos tecnolgicos e industriales, tambin se vive dentro de los pequeos cambios que se generan en la permanente movilidad social. Es lo que le ocurre al campesino al llegar a la ciudad, igualmente a un nio en el paso de la educacin familiar a la que le brinda la escuela. Esta micro-aculturacin (si la podemos llamar as), al igual que la macro-aculturacin, est acompaada en su proceso de tensin, ansiedad, incertidumbre, desorganizacin, en pocas palabras, de conflictos.

El grado de conflicto y tensin comnmente corresponde a la distancia que existe entre la cultura que ha de ser aprendida y la cultura original, y a la distancia entre las conductas y los valores esenciales que debern ser aprendidos y los valores y las conductas de la cultura original. Esto hace que a pesar de que se tenga que cambiar se encuentre reticencia y resistencia al cambio y pocas actitudes positivas hacia el mismo.

En educacin ocurre algo semejante: los nuevos paradigmas emergentes cuestionan a los paradigmas tradicionales; los maestros que siempre se sintieron bien en su labor educativa porque fueron excelentes representantes para su paradigma convencional, de la noche a la maana pasan a ser desactualizados, retardatarios de los procesos del cambio, se sienten anquilosados y como respuesta natural rechazan los cambios, los critican y cuestionan, y quieren volver a demostrar con sus actitudes y comportamientos la validez del paradigma anterior; lo que con el tiempo no logran, experimentando entonces un proceso de desmotivacin que cada vez aplaza la necesidad de cambio.

He ah algunas de las razones por las cuales en nuestras instituciones educativas an se manejan los modelos de enseanza de transmisin-asimilacin de conocimientos, a pesar de que la tecnologa y la informtica hayan avanzado a pasos agigantados, permitiendo al educando de hoy procesos de autodidaxia y construccin del conocimiento por autogestin y auto-aprendizaje.

Frente a esta problemtica es indispensable que en los centros educativos se cambien las viejas formas de la enseanza y se inventen nuevas estrategias de formacin integral, social y cultural. En este momento los educadores debemos asumir el cambio, capacitarnos, actualizarnos y perfeccionarnos en el menor tiempo posible, asumir el reto de la transformacin, y con creatividad iniciar procesos de innovacin que den respuesta a las expectativas e intereses de las nuevas generaciones y construir con ellas esas nuevas sub-culturas que empiecen a expresarse en los nuevos valores y costumbres y en la nueva forma de vida.

El adulto no puede rechazar la nueva cultura; por el contrario, con los jvenes debe estudiarla, analizarla, tomar postura crtica frente a ella, calcular sus problemas y ventajas, tener pensamiento prospectivo y proyectivo e iniciar un proceso de construccin de propuestas alternativas provisionales o definitivas para favorecer el cambio y permitir el desarrollo de la juventud en esa nueva cultura. No debe persistir en mantener la cultura que caduca y reprimir los procesos naturales que surgen de la cultura emergente.

Es a travs de una pedagoga contempornea que esto se logra. Si las instituciones educativas no tienen flexibilidad curricular y no se adaptan y actualizan rpidamente, en la medida en que cambian los contextos socio-culturales producto del avance cientfico y tecnolgico vertiginoso, corren el riesgo de desaparecer por volverse ineficientes, ineficaces e inefectivas. Posiblemente seguirn haciendo bien lo que saben hacer, a sabiendas de que eso que saben hacer es precisamente lo que ya no deben hacer.

A fin de comprender mejor nuestra tarea educativa frente a los cambios culturales y a la diversidad social, podra citar a Margaret Mead: Nosotros como pueblo, padres, maestros y ciudadanos, estamos criando nios desconocidos para un mundo desconocido. No podemos adivinar sus necesidades recordando las nuestras, no podemos hallar las respuestas a sus preguntas buscndolas en nuestros propios corazones. Slo mediante la proyeccin constante de nuestra visin hacia el futuro, mientras mantenemos nuestra observacin sutilmente a tono con las necesidades, los temores y las esperanzas de estos nios, podemos esperar brindar las condiciones de evolucin para la prxima generacin, que podra tratar con problemas demasiado vastos para nosotros, criados en una poca de inexperiencia que nos impide incluso pensar correctamente.




Fuente: Giovanni M. Iafrancesco V. PHD, en http://rediberoamericanadepedagogia.com/index.php/component/content/article/2-uncategorised/63-redipe-810

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