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   Bogotá D.C., Noviembre 27 de 2021
 
 
 
 

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A PROPSITO DEL ACOSO VIRTUAL
De suicidas y homicidas en la red
Voy a hacer las veces de abogado del diablo, no me ocupar de la defensa de nadie y tampoco espero caer en la infamia, sin embargo, a priori lanzar el juicio de que en la red pareciera que todos somos homicidas o suicidas.

Alguien recuerda qu es eso de la privacidad? Tiempo atrs resultaba que lo pblico y lo privado sin entrar en el debate poltico, esttico o sociolgico , estaba delimitado por aquello que ticamente sentamos correcto de ser compartido, ahora parece ser igual solo que quien lo preconfigura no es la tica sino las clusulas de privacidad de las redes sociales.

Partimos del supuesto que confiamos en alguien, un alguien que puede ser nuestra pareja, aquella persona con quien compartimos hasta lo ms ntimo y con quien podemos vivir todas las aventuras anlogas y digitales. Ahora somos como los amantes que se lanzaban del Salto del Tequendama enceguecidos por el amor y la niebla que cubre el vaco.

En el mundo anlogo la probabilidad de que un conocido nos vea a la salida de un hotel para parejas parece nula frente a la posibilidad digital de que nuestros archivos privados, llmense fotografas, videos, e-mails o historiales de chat, circulen abiertamente. Una contrasea no es obstculo para un hacker, incluso para un programa de rastreo de claves, y la situacin empeora si los archivos salieron de nuestro disco duro y fueron compartidos con otra persona, ah el riesgo de que caigan en manos equivocadas se duplica. Somos suicidas.

El que no tenga nada que esconder que lance la primera piedra. Ahora es cuando nos convertimos en homicidas.

Emisoras pidiendo que se seale abiertamente al ay marikita de su grupo; compaeros de colegio que acosan a otros por su orientacin sexual o su fanatismo a Lady Gaga; adolescentes celosas que aprovechan un desliz de su competencia para acabar su reputacin; nias de 15 aos que se suicidan porque no soportan el ciberacoso, y todo el espectculo sucede frente a una sociedad que lanza la primera piedra y despus se da la espalda para no tener que asumir las consecuencias de la avalancha.

Sin darnos cuenta o sin querer asumirlo, existen millones de casos de acoso virtual, conocido como ciberbullying, que presenciamos y dejamos pasar. Es lo mismo que ver a un hombre que castiga brutalmente a un nio o grita a su mujer en la calle y nosotros decidimos cambiar de acera para evitar problemas. Esa decisin de no mirar nos hace cmplices.

La cadena del ciberacoso siempre inicia con un suicida y un homicida. Alguien que no mide el riesgo o que est dispuesto a exponerse a la muerte social y otro expectante para aprovechar la oportunidad de clavar la estocada final. De ah en adelante viene lo ms triste de la historia, que no es precisamente la falta de valores del acosador ni mucho menos el uso de la tecnologa con estos fines, es la existencia de personas relacionadas con la vctima que en lugar de poner un alto en el camino, avivan la cadena y se convierten en los peores acosadores.

Los profesores que conocen la situacin y no intentan detenerla; los falsos amigos que sonren de frente mientras reenvan y comentan las imgenes que circulan en la red; la familia que seala a la vctima y le carga la responsabilidad de salirse de la situacin; los que vimos un video en YouTube pidiendo ayuda pero no hicimos nada; incluso, la misma vctima que vindose ahogada por la presin social no opta por buscar ayuda profesional y jurdica sino que decide acabar con su vida para superar el descrdito. Aqu todos somos homicidas.

El pasado 10 de octubre el mundo se estremeci con la noticia del suicidio de Amanda Todd, una joven canadiense de 15 aos que luego de recibir todo tipo de chantajes, burlas e incluso agresiones fsicas a causa de la fotografa de sus senos que tom un contacto de chat cuando estaba en 7 grado, decidi quitarse la vida. Ser abogado del diablo.

Si se es vctima de ciberacoso probablemente es porque no se cont con la adecuada orientacin para el uso de Internet y el establecimiento de lmites en las relaciones sociales. Cada quien decide si posar o no para ciertas fotografas, solo que los problemas pueden venir cuando el fotgrafo es un desconocido que nos habla en un chat pblico. Suicidio.

Al recibir el primer chantaje la vctima tiene dos caminos por elegir. El primero es acceder a las peticiones del acosador y darle pi para que avance; el segundo es buscar apoyo psicolgico y judicial inmediato para contrarrestar la accin del atacante y evitar la circulacin de la informacin. Desafortunadamente la mayora de los casos optan por la primera opcin. Suicidio.

La informacin empieza a circular, los crculos sociales de la vctima, incluida la familia, reciben la informacin y enfrentan otros dos caminos. El primero es seguirle el juego al acosador, circulando la informacin o dejndola pasar asumiendo una posicin de si lo ignoramos se detendr. El segundo es apoyar a la vctima brindndole orientacin sobre cmo detener la situacin. Nuevamente pareciera que aunque algunos deciden ayudarla la mayora termina siendo cmplice. Homicidio.

Luego de serios problemas acadmicos, sociales y personales, la vctima no logra detener al acosador ni sobreponerse a las nefastas consecuencias de sus actos. Los dos caminos son el suicidio o la pelea frontal haciendo an ms pblica la situacin. En este punto las vctimas suelen estar dbiles y de no contar con el apoyo suficiente optan por el primer camino. Suicidio.

Amanda tom una decisin. Va YouTube public el 7 de septiembre (poco ms de un mes antes de su muerte) un video en el cual contaba su historia y peda ayuda: no tengo a nadie, necesito a alguien. Suicidio?

Amanda Todd, 15 aos (Q.E.P.D. Octubre 10/12)<

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Fuente: Adriana Molano, en http://www.colombiadigital.net/opinion/columnistas/adriana-molano/item/3969-de-suicidas-y-homicidas-en-la-red.html

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